Según dicen las Naciones Unidas, esto sería así si la humanidad no cambia su forma de vida.
"Un día, todas las ciudades tendrán que ser así", dice desde Abhu Dabi, en Emiratos Árabes, el sultán Ahmed Al Jaber. Se refiere a Masdar, la megaurbe que se construye en su país, a un costado del desierto, y que funciona con energía eólica y solar.
Sus habitantes se abastecerán de alimentos cultivados localmente, se volcarán al reciclaje de la basura, reutilizarán el 80 por ciento del agua y usarán transporte público movido con electricidad.
Pero como será difícil igualar a Masdar -que se está construyendo con 22.000 millones de dólares-, al menos deberíamos intentar parecernos al 'pueblo inteligente' que Japón levanta a 50 kilómetros de Tokio, en Fujisawa. Según voceros de Panasonic, la firma que lidera su diseño, cada una de sus viviendas tendrá una minicentral de paneles solares, se iluminará con bombillos LED, que consumen cinco veces menos energía que los incandescentes, y el encendido de los electrodomésticos será controlado electrónicamente para reducir el gasto.